El Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) ha confirmado que la negativa de un trabajador a permitir la revisión de su mochila al terminar la jornada puede justificar un despido disciplinario cuando el control está debidamente motivado y se realiza dentro de los límites legales. En el caso analizado, la empresa implantó inspecciones puntuales a la salida tras constatar hurtos de material, con participación de personal de seguridad, de prevención de riesgos y de representantes de los trabajadores, y sin carácter invasivo. El empleado rechazó someterse a estos controles en más de una ocasión, lo que el tribunal consideró una desobediencia grave y una pérdida de buena fe contractual, amparada por el artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores, al estar orientada a proteger el patrimonio empresarial. No obstante, la sentencia recuerda que estas medidas deben ser proporcionales, justificadas y respetar la intimidad y dignidad del trabajador, y que controles desproporcionados o injustificados podrían ser declarados nulos.
Fuente: confilegal.com




